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La Batalla de Puebla

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Batalla de Puebla (5 de Mayo)


Biografia de Maximiliano


Maximiliano
Primero años
Maximiliano nació en el Palacio de Schönbrunn de Viena, Austria, del matrimonio compuesto por el Archiduque Francisco Carlos Jose de Austria y Sofía Federica de Baviera. De joven sobresalió en el estudio de la botánica y las ciencias navales y fue pieza clave en el desarrollo del puerto naval de Trieste, Italia, colaborando en el triunfo de su país en la guerra con Italia. Por sus servicios al imperio fue nombrado Virrey del Reino Lombardo-Veneto.

El 27 de julio de 1857 contrajo matrimonio con la Princesa Carlota de Bélgica, hija del Rey Leopoldo I Rey de los Belgas. Vivieron en la ciudad de Milán hasta el año de 1859, fecha en que el emperador austro húngaro, furioso por las medidas liberales tomadas por Maximiliano en Italia, le removió de su puesto. Al poco tiempo de la renuncia de Maximiliano, Austria perdió sus posesiones en Italia y el archiduque decidió retirarse de la vida pública en su Castillo de Miramare, muy cerca de Trieste.



La Corona de México
En 1859 Maximiliano fue contactado por primera ocasión por los conservadores mexicanos, los cuales buscaban un príncipe europeo para ocupar la corona del Segundo Imperio Mexicano, el cual apenas maquinaban con el apoyo de Francia y de la iglesia católica. Maximiliano no se interesó en los planes y prefirió marcharse a una expedición botánica a los bosques tropicales de Sudamérica. A su regreso, en 1863, el Emperador Napoleón III de Francia presionó a Maximiliano para aceptar el trono y al mostrársele cifras de un plebiscito efectuado en la Ciudad de México, donde la mayoría solicitaba su presencia como Emperador, decidió aceptar la oferta, no sin antes renunciar a todos sus títulos para evitar cualquier injerencia de su hermano en las políticas de su gobierno.

El plebiscito mostrado a Maximiliano se había realizado en la Ciudad de México pero bajo la presión de las tropas francesas en la capital mexicana. Adicionalmente, hacía apenas cuarenta años que el primer emperador mexicano había sido derrocado, desterrado y posteriormente fusilado. En todo ese tiempo los intentos españoles por reconquistar el país, la Guerra de Texas, los conflictos entre liberales y conservadores, la brutal invasión estadounidense y la más reciente invasión francesa habían aniquilado las arcas, el ejército y la moral de la nueva nación. Una parte importante de los mexicanos había abandonado sus esperanzas en las alternativas políticas de la aristocracia y dieron su apoyo al primer presidente indígena de las Américas, un firme partidario del sistema republicano.



El Segundo Imperio Mexicano
Maximiliano llegó al puerto de Veracruz el 28 de mayo de 1864 entre el júbilo y algarabía de los conservadores. La travesía a la Ciudad de México le ofreció un panorama distinto: un país herido por la guerra y profundamente dividido en sus convicciones. Al llegar a la ciudad escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma). Como el emperador y la emperatriz no podían tener hijos (Maximiliano había enfermado de sífilis en su expedición a Brasil) decidieron adoptar los nietos de Agustín de Iturbide, el primer emperador mexicano.

Muy poco disfrutó Maximiliano del apoyo conservador. Siendo un hombre de convicciones liberales se interesó muy pronto por el programa de los republicanos y adoptó algunas medidas tendientes a la reconciliación y acordes con sus ideales, como el reparto de las tierras, la libertad de culto y el derecho al voto de los desposeídos, lo cuál causó un profundo descontento entre las filas conservadoras. Los liberales vieron los cambios con simpatía pero su cúpula, encabezada por el presidente Benito Juárez, permanecía firme en su intento por derrotar a la monarquía, a las tropas francesas que le apoyaban y en su deseo de regresar a un régimen nacional y republicano, inspirado en el modelo estadounidense.

Al final los cambios políticos a nivel internacional repercutieron en el Imperio Mexicano. Los Estados Unidos que durante la mayor parte del tiempo había estado librando una guerra civil entre los estados del norte y los del sur había conseguido la paz y estaba listo para apoyar el gobierno republicano de Juárez. Napoleón III, por su parte, enfrentaba serias amenazas en Europa y requería que sus tropas regresaran al país galo. Con el apoyo económico de los estadounidenses a la facción republicana y sin el apoyo francés ni conservador en el país, poco le quedaba por hacer a Maximiliano. Decidió enfrentar las consecuencias y desoyendo los consejos que le sugerían regresar a Austria ofreció su abdicación a las tropas del Presidente Juárez.

Tras un juicio en ausencia celebrado en el teatro municipal por un coronel y seis capitanes, sin derecho a apelaciones y con base en un interrogatorio que en su mayor parte el Emperador se negó a contestar, se le condenó a muerte. Murió fusilado en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro el 19 de junio de 1867. Sus restos fueron depositados al año siguiente en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos, en Viena.

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